El puerto de Lázaro Cárdenas entrará en un periodo de ajustes en su conectividad terrestre. Dos obras viales impulsadas por la Administración del Sistema Portuario Nacional (Asipona) buscan ampliar la capacidad de los accesos y reducir la convivencia del transporte pesado con el tránsito urbano, pero su ejecución también podría generar afectaciones temporales en los desplazamientos asociados con la actividad logística y la movilidad cotidiana de la ciudad.
El escenario adquiere relevancia por el papel que desempeñan los accesos terrestres en la operación de Lázaro Cárdenas. Aunque los trabajos no se desarrollan dentro de las terminales ni Asipona anticipa interrupciones en las operaciones portuarias, las intervenciones se realizan sobre corredores vinculados con el ingreso a la ciudad y al recinto, por donde convergen vehículos particulares y unidades de carga.
Asipona informó que los proyectos forman parte de su Plan de Inversión de Obra Pública 2025-2030, que considera mil 729 millones de pesos para fortalecer la logística portuaria y transformar la movilidad urbana. Actualmente están en desarrollo dos obras estratégicas de infraestructura vial.
La de mayor magnitud corresponde a la construcción y ampliación de la vialidad alterna al recinto portuario, el Libramiento del Puerto de Lázaro Cárdenas y la ampliación del Puente SICARTSA, entre las avenidas Melchor Ocampo y Morelos.
Los trabajos comenzaron el 2 de junio pasado y se extenderán hasta el 15 de septiembre de 2027, con una inversión de 214.8 millones de pesos. El proyecto busca incrementar la capacidad operativa y la seguridad vial del acceso portuario, agilizar el tránsito de carga, reducir los tiempos de recorrido y descongestionar la circulación de vehículos pesados en la zona urbana.
Para ello, la vialidad será ampliada de dos a cuatro carriles, incluidos acotamientos laterales; se ampliará el Puente SICARTSA y se construirá un camellón central para ordenar las maniobras en las intersecciones. La intervención también contempla infraestructura de drenaje pluvial y alumbrado público LED.
En paralelo, desde el 21 de julio se desarrolla la adecuación de infraestructura vial en el acceso a la ciudad, entre Puentes Cuates y el Entronque Lázaro Cárdenas, con una inversión de 68.5 millones de pesos y conclusión prevista para el 30 de abril de 2027.
Esta segunda intervención ampliará la sección vial de dos a tres carriles por sentido, además de sustituir un canal a cielo abierto por cajones prefabricados de concreto hidráulico. El proyecto incorpora retornos, señalización vial y nuevo alumbrado.
En conjunto, las dos obras representan alrededor de 283.4 millones de pesos y plantean una etapa de transición para la conectividad terrestre del puerto. El beneficio esperado está en disponer de corredores con mayor capacidad una vez concluidos los trabajos; en el corto plazo, sin embargo, las zonas intervenidas podrían convertirse en puntos sensibles para la circulación.
La propia Asipona pidió a ciudadanos y transportistas planificar con anticipación sus tiempos de traslado, respetar la señalización preventiva y atender los límites de velocidad durante la ejecución de las obras. Además, anticipó que comunicará avisos preventivos y desvíos temporales conforme avancen los trabajos.
Para el sector logístico, este llamado cobra especial importancia. Una modificación en los patrones de circulación o un incremento en los tiempos de recorrido en los accesos puede repercutir en la programación de arribos de unidades, recolecciones y entregas de mercancías, aun cuando las terminales continúen operando normalmente. El reto estará en evitar que las obras diseñadas para eliminar futuros cuellos de botella generen, durante su construcción, nuevas concentraciones de tránsito en otros puntos de la red vial.
La afectación potencial tampoco se limita al transporte de carga. Lázaro Cárdenas mantiene una relación estrecha entre ciudad y puerto, por lo que parte de la infraestructura utilizada por la comunidad logística forma también parte de los recorridos cotidianos de sus habitantes. Cualquier modificación temporal en estos corredores puede trasladar tránsito hacia otras vialidades y elevar los tiempos de desplazamiento.
Por ello, la coordinación de los trabajos, los desvíos y la comunicación con transportistas y ciudadanos será tan relevante como la infraestructura que se construye. La transformación busca resolver precisamente una de las consecuencias del crecimiento portuario: que una mayor actividad logística pueda ser absorbida por los accesos terrestres sin trasladar sus costos, en forma de congestionamientos y mayores tiempos de recorrido, a la ciudad.
Las obras abren así un periodo que se prolongará durante buena parte de 2027. En el corto plazo, Lázaro Cárdenas deberá administrar las posibles afectaciones derivadas de las intervenciones; en el largo, la apuesta de Asipona es que la ampliación de los accesos permita que el crecimiento del puerto encuentre una salida terrestre más eficiente y con una menor interferencia sobre la movilidad urbana.
La importancia del puerto de Lázaro Cárdenas para el sistema portuario de México se refleja en los datos. De las 69.1 millones de toneladas que se han operado por los puertos del Pacífico de enero a julio de este año, el de Michoacán ha manejado el 26.5% del total, de acuerdo con los datos de la Unidad de Puertos y Marina Mercante (UPMM), de la Secretaría de Marina.

Así mismo, en las actividades de manejo de vehículos nuevos para la exportación e importación, los puertos del país han operado poco más de 1.1 millones de unidades en los primeros siete meses de este año, de los cuales Lázaro Cárdenas movilizó el 32.9% de ellos.
