Los eventos masivos como el Mundial de Futbol no solo disparan la demanda de productos y servicios vinculados al comercio electrónico, también abren la puerta a una mayor exposición de ataques digitales que pueden comprometer operaciones logísticas completas.
Así lo advirtió Fidel Delgado, especialista en tecnología y ciberseguridad de Salles Sainz Grant Thornton, quien señaló que el impacto comienza desde el primer eslabón de la cadena de suministro en el momento en que el usuario realiza una solicitud en línea.
“Vamos a tener una combinación peligrosa, una alta demanda, urgencia operativa y una cantidad brutal de bots e inteligencia artificial generando solicitudes falsas o automatizadas”, explicó.
Delgado subrayó que durante eventos como el Mundial de Futbol se incrementan los intentos de automatizar compras mediante bots, particularmente en boletos, experiencias y productos de alta demanda. Esto puede derivar en lo que técnicamente se conoce como ataques de denegación de servicio (DDoS), donde el servidor es saturado por solicitudes masivas.
Recordó el caso reciente de la venta de boletos para un partido internacional en México, donde la plataforma colapsó ante la demanda, obligando a suspender temporalmente el proceso.
“El problema no es solo que se caiga el sistema; el riesgo mayor es que se registren compras que después no puedan cumplirse”, advirtió.
A diferencia de otros eventos, el próximo Mundial de Futbol tendrá lugar en tres países, México, Estados Unidos y Canadá; con contextos geopolíticos, económicos y sociales distintos, lo que complica los modelos de predicción de demanda.
“La planeación logística se basa en históricos y ciclos de consumo. Pero el entorno actual es completamente distinto al de hace cuatro años”, explicó Delgado.
Esto genera mayor incertidumbre en inventarios, máximos y mínimos, capacidad de almacenes y disponibilidad de infraestructura. En el caso del e-commerce, la presión por entregas inmediatas también eleva el riesgo operativo.
“Hoy el consumidor quiere saber cuándo llega su producto y dónde está en todo momento. Si no tienes trazabilidad y capacidad real, la promesa se convierte en vulnerabilidad”, señaló.
Uno de los principales riesgos identificados es la priorización de velocidad sobre seguridad.
Delgado explicó que bajo esquemas de desarrollo ágil, las empresas pueden implementar cambios rápidos en plataformas digitales para responder a la demanda, pero omitir pruebas críticas de seguridad en código y en ambientes dinámicos.
“Cuando hay urgencia, se levantan sistemas sin pruebas de estrés suficientes. Un error en una actualización o un parche mal coordinado puede bloquear toda la operación”, dijo.
Si bien el especialista reconoció que existe mayor inversión en tecnología, advirtió que muchas compañías aún ven la infraestructura como gasto y no como inversión estratégica.
“El problema no es solo tener servidores, sino saber si soportan el pico de demanda. ¿Cuántos usuarios simultáneos puedes atender? ¿Tienes infraestructura alterna? ¿Están actualizados tus sistemas y firmware?”, cuestionó.
Además, destacó que la logística depende cada vez más de sistemas digitales como plataformas de venta, rastreo, gestión de inventarios, códigos QR y pagos electrónicos. Una interrupción puede frenar entregas, afectar vuelos, bloquear accesos o comprometer datos sensibles.
Para enfrentar el escenario del Mundial, Delgado enfatizó tres ejes fundamentales: respaldos constantes y puntos de retorno, planes de continuidad de negocio y planes de recuperación ante desastres.
“Nadie puede eliminar el riesgo. Lo que sí puedes hacer es minimizarlo y saber cuánto tardas en levantarte si algo falla”, afirmó.
El especialista recomendó realizar análisis de impacto al negocio, pruebas de estrés a servidores, simulacros de caída de sistemas y matrices de responsabilidades para evitar dependencia de una sola persona clave.
“Lo más importante es probar los planes antes del evento. Si no se prueban, el día del incidente la gente entra en pánico. Si ya lo ensayaron, saben qué hacer”, subrayó.
Con la expectativa de un incremento significativo en consumo digital, reservas y movilidad internacional, el Mundial no solo será un reto deportivo y comercial, sino también una prueba de resiliencia tecnológica para el sector logístico.