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Autotransporte pone foco en carreteras para sostener el ritmo logístico de México

21 Sep 2026
T21 / Internacional

El movimiento de mercancías en México impone cada vez mayores exigencias a una red carretera; desde la perspectiva de transportistas, requiere no solo conservación, sino mayor capacidad, nuevos proyectos, condiciones de seguridad y espacios para sostener la operación del autotransporte.

La infraestructura se coloca así como una pieza estratégica para las cadenas de suministro, particularmente ante la oportunidad que observa el sector para que México fortalezca su posición como hub logístico internacional.

El desafío está en que las carreteras acompañen las necesidades de una operación que demanda capacidad para movilizar un mayor número de unidades y reducir los tiempos entre origen y destino.

“Hoy no contamos con las dimensiones en la infraestructura carretera para la cantidad de unidades que está creciendo y demandando el mercado”, señaló Edgar Zamorano, secretario de la Comisión Fronteriza de la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (Canacar), al abordar las necesidades que enfrenta actualmente el transporte de carga.

El diagnóstico del transportista ocurre mientras el gobierno federal mantiene en marcha distintos proyectos carreteros. De acuerdo con cifras de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), retomadas previamente por T21, para el periodo 2025-2030 se contempla una inversión pública y privada de 647 mil 832 millones de pesos para intervenir 11 mil 366 kilómetros de caminos y carreteras.

De esa extensión, cuatro mil 223 kilómetros se encuentran en proceso y mil 796 kilómetros han sido concluidos. A ello se suman proyectos de inversión mixta y obras de infraestructura carretera previstas hacia el resto del sexenio.

Capacidad para una mayor demanda

Para el autotransporte, el reto no se limita al estado físico de las carreteras. Zamorano planteó que, si México busca aprovechar su oportunidad de convertirse en un hub logístico internacional, la infraestructura debe prepararse para las necesidades que implica ese crecimiento.

Entre los requerimientos mencionó mejorar las vías de comunicación, contar con lugares de descanso para los operadores e incorporar tecnología que contribuya a la trazabilidad y permita reducir los tiempos entre el origen y el destino, así como durante los procesos de revisión.

“Necesitamos amplitud de la carretera, necesitamos carreteras con tramos más cortos, con mayor seguridad tanto para el operador como para los usuarios de la carretera”, sostuvo Zamorano.

El planteamiento cobra relevancia frente a los recursos previstos para atender la infraestructura carretera. En el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF) 2027, la propuesta para carreteras y caminos asciende a 24 mil 121.2 millones de pesos, mientras que para puentes y distribuidores viales se contemplan tres mil 598.8 millones de pesos.

Sin embargo, desde el sector transportista la discusión va más allá del monto presupuestado: también alcanza la aplicación de esos recursos y la necesidad de desarrollar infraestructura adicional.

No solo mantener, también construir

Para Edgar Martínez Chavero, director de Transportes Hernie, los recursos destinados a las carreteras podrían resultar insuficientes frente a las necesidades existentes, aunque puso el énfasis en que sean efectivamente aplicados.

“Podría ser insuficiente, podría ser una cantidad baja para lo que se necesita”, señaló Martínez Chavero, quien consideró que los recursos deben traducirse en mejores condiciones para las carreteras.

Pero para el transportista, el mantenimiento de la red existente es solo una parte de las necesidades de infraestructura del país.

“Pedirle al gobierno federal que busque la manera de hacer proyectos carreteros nuevos, que ya la infraestructura del país lo necesita”, expresó Martínez.

Desde su perspectiva, el punto central será que los recursos destinados al mantenimiento lleguen efectivamente a las carreteras. “Lo importante es que lo destinen y lo apliquen”, afirmó.

Las necesidades planteadas apuntan tanto a mejorar las condiciones de la red existente como a desarrollar nueva infraestructura que responda a la demanda del autotransporte.

El reto adquiere una dimensión logística: ante las necesidades de capacidad planteadas por el sector, la infraestructura tendrá que acompañar el movimiento de mercancías con carreteras, espacios de descanso, seguridad y condiciones que permitan reducir tiempos de traslado y sostener la continuidad de las cadenas de suministro.

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